Un estudio dice que la educación se impone a los genes en osteoporosis

Publicado en Al Día

¿Genética o ambiente? La pregunta no se agota y las respuestas no son concluyentes, pero a su amparo se están desarrollando proyectos de investigación y estudios que abordan los aspectos más diversos de la dimensión humana.

fuente: La Voz de Galicia

Desde la Escola Universitaria de Enfermaría de Ourense ha visto la luz un trabajo que sitúa bajo el paraguas de ese dilema los programas que se realizan para la prevención de la osteoporosis.

Con la población femenina de Ribadavia como protagonista, el estudio, dirigido por la profesora-doctora Reyes Pérez Fernández, se propuso analizar la relación entre la predisposición genética y la osteoporosis; más exactamente, quiso conocer si las mujeres que presentan variaciones genéticas relacionadas con la pérdida de masa ósea pueden mejorar su salud cambiando sus hábitos de vida o, por el contrario, están condenadas a la enfermedad y al consumo de fármacos.

El resultado de la experiencia con 216 mujeres del municipio ourensano de Ribadavia inclina la balanza a favor de la fuerza de los hábitos, pero con un resquicio de resistencia en las portadoras de un determinado alelo. En estos casos, la genética parece imponer su ley; en los demás, mandan las circunstancias.

Los polimorfismos genéticos, explica Reyes Pérez como premisa para entender el desarrollo de su trabajo. Son variaciones que se producen en un lugar determinado de la cadena del ADN entre los individuos de una población y que se transmiten generacionalmente, pudiendo influir alguno de ellos en el riesgo de padecer una enfermedad. La vitamina D tiene un papel fundamental en el metabolismo mineral y el gen que actúa sobre su receptor puede tener unos polimorfismos específicos; se ha estudiado, a nivel mundial, que algunos de esos polimorfismos podrían estar relacionados con la osteoporosis, es decir, quien tenga esos polimoformos podría tener predispoción a padecer osteoporosis; eso es lo que está en estudio», incide la doctora ourensana que elaboró este informe.

Trabajo de campo

Teniendo en cuenta esa posibilidad, Reyes Pérez realizó un estudio genético a 216 mujeres del centro de salud de Ribadavia, con edades comprendidas entre 45 y 54 años. Con todas ellas, independientemente de ese estudio genético, se realizó un trabajo de campo, dividiéndolas en dos grupos.

El primero se sometió a un programa activo de educación para la salud, con charlas e intervenciones directas relacionadas con la prevención de la osteoporosis. El segundo grupo recibió también información, pero solo en su domicilio, sin más contacto directo.

En ambos casos se hicieron controles de salud y, específicamente, mediciones de la densidad ósea antes y después del trabajo educativo, resultando que habían mejorado sus resultados en mayor medida las personas que recibieron información de forma más completa y activa.

Polimorfismos

Además, el análisis se detuvo en las mujeres cuyo estudio genético detectó la presencia de los polimorfismos Apa I, Bsm I y Taq I, a priori sospechosos de predisponer a la pérdida de masa ósea y, por lo tanto, padecer osteoporosis.

Un año después de la intervención educativa, el análisis demostró que las mujeres con presencia de los polimorfismos Apa I y Bsm I mejoraron en igual medida que las demás de su grupo, sin que se apreciasen diferencias a priori vinculables a la influencia genética.

Participantes: 216

Ámbito semirural

Participaron en el estudio base 216 mujeres, usuarias del centro de salud de Ribadavia.

Edades: de 45 a 50

Perimenopausia

Las mujeres fueron seleccionadas por su edad y por estar en edad menopaúsica.

Polimorfismos: 3

Peculiaridades genéticas

Se realizó un segundo estudio con las mujeres que presentan 3 polimorfismos.

En la Red

Nos gustaría colocar cookies en su ordenador para ayudarnos a hacer este sitio web mejor. Si desea saber mas acerca de las cookies que usamos y como borrarlas, vea nuestra privacy policy.

  Acepto las cookies de este sitio.
EU Cookie Directive Module Information